Estallido social y nueva constitución

Soy de los que tienen una perspectiva completamente distinta de todo lo que está pasando e intentaré resumirla al máximo posible.

Sobre el estallido social.

Trabajé en esos meses en una institución educacional para niños con buena situación económica y me sorprendió que los alumnos alentaban las movilización sociales a pesar de que ellos pertenecen a la clase que está más alejada de los sufrimientos que más se reclaman.

Al hacer un catastro de los más entusiastas de las movilizaciones sociales con otros profesores (muy entusiastas con el tema también) nos dimos cuenta de que los más radicalizados eran aquellos con mayores problemas psicológicos, esto es: pirómanos, depresivos, abandonados por sus padres, faltos de amor, con problemas de consumo de drogas, etc.

Esto me hace pensar en que a pesar de que estos niños tienen todo (desde un punto de vista material) los traumas internos de la infancia los querer destruir el mundo externo, pretendiendo que eso va a mejorar lo interno, y ello me hace pensar a su vez en la necesidad urgente no sólo de la salud mental de nuestros niños, jóvenes y adultos, sino también en la necesidad imperiosa de asistencia espiritual, individuación Jungiana, búsqueda de la iluminación o como quieran llamarle.

En síntesis, en estos casos el problema es la falta de conocimiento, pero de un conocimiento de si mismo, de la propia naturaleza que tenemos las personas y de cómo podemos ayudarnos espiritualmente en el interior para no proyectar lo malo al exterior.

Esto se ve empeorado por el hecho de que las instituciones clásicas para estos fines espirituales no dan respuesta, y mucho peor que eso, generan una enorme desconfianza en la ciudadanía.

Tuve la oportunidad y la tremenda fortuna de recibir cierta tecnología espiritual que ayuda enormemente con el gran peso que supone el que tu mente hable todo el día, y te de toda clase de mensajes sin parar, el antídoto para esto ayuda mucho, y cambiar la forma de pensar también.

Recomiendo encarecidamente las meditaciones Samatha y Vipassana, creo que me cambiaron totalmente, me permitieron convertirme en otra persona.

Todo esto obviamente sin perjuicio de que siempre tenemos que tener en consideración a aquellos que están cesantes, no tienen acceso a la salud, a la educación, a los abuelitos que no tienen una pensión adecuada para sus necesidades fundamentales, etc.

Sobre el capitalismo como sistema de cooperación social.

Creo que el gran problema del capitalismo es la asimetría de información que surge entre los ciudadanos, ya que el sistema a pesar de sus fallas ha demostrado gran eficiencia en crear riqueza, bajar la pobreza y también en disminuir lentamamente la desigualdad (medida por Gini).

Esta asimetría de información se manifiesta en que las personas no saben cómo funciona el sistema de capitalización y en vez de capitalizarse de descapitalizan, y no sólo eso, sino que la situación es peor aún, se endeudan, mucho de estos casos son deudas adquiridas para comprar cosas superfluas.

Si la gente pudiera aprender la literatura básica sobre el tema, se daría cuenta que esto se soluciona haciendo un cambio de mentalidad solamente, aunque también hay casos de personas que sufren irremediablemente y se sienten desamparadas, tampoco podemos obviar estos casos.

Para tener éxito en el sistema de capitalización se requiere trabajo duro, no endeudarse, ahorro, e inversión, es decir, poner tu dinero a trabajar duramente también, la fórmula secreta del éxito es simple pero en nuestro país demasiado pocos la conocen, nuevamente un problema de conocimiento, recomiendo como lectura básica el libro padre rico padre pobre de Robert Kiyosaki, ese libro me cambió la forma de pensar radicalmente.

Nueva constitución.

Sepan desde ya que no va a solucionar nada de las demandas sociales, porque la forma de resolver los «derechos sociales, que prefiero denominar «Prestaciones estatales» es a través de buenas leyes, que tengan un adecuado financiamiento, el cual se obtiene con más actividad económica, no al revés.

Eventualmente cambiaremos la constitución, pero esto no cambiará materialmente las cosas.

Entre 1823 y 1830 hubo un período en la historia de Chile que se conoció con al menos dos nombres, unos lo llaman Anarquía y otros lo llaman ensayos constitucionales.

La lógica de los fundadores de la patria era que la fuerza normativa de las leyes era equivalente a las de la naturaleza y para que el hombre cambiara y se volviera bueno bastaba con poner una constitución, ya sabemos que eso no esta ni cerca de ser algo real. Las leyes voluntaristas degeneran en letra muerta, nadie les hace caso.

Sin embargo, creo que si es que no se hace mal, en el mejor de los casos una nueva constitución puede tener un efecto terapéutico sobre los traumas del pasado, y quizás de esa forma aliviar a esta sombra que incendia todo Chile.

Tamaño del Estado

Ya tenemos que cortar la chacota de pensar al Estado como una agencia de empleo de los operadores políticos, que son ya cientos de miles, y de los sueldos millonarios de algunos.

Tienen que cancelarse miles de empleos ñoquis como los llaman en Argentina, y ceder ese dinero al mejoramiento de las prestaciones que el Estado ofrece a los ciudadanos que más lo necesitan.

El Estado está al servicio de la persona humana, y no al revés.

Responsabilidad del individuo

Quienes estamos a cargo de este país somos nosotros, los ciudadanos, no le tenemos que ceder poder a los políticos, no nos olvidemos que el poder corrompe, y estos frescolines, de la derecha a la izquierda nos quieren embolinar la perdiz para que les entreguemos un cheque en blanco en la forma de una nueva constitución hecha a su pinta.

Nuestra necesidad de seguridad no puede hacernos perder la cabeza de lo fundamental, sobre esto Franklin dijo

Quien renuncia a su libertad por seguridad, no se merece ni la una ni la otra, y acabará perdiendo ambas.

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