Distintos sectores están presionando para que se envíe al congreso el proyecto de acuerdo de vida en común, que permitirá tener un estatuto diferenciado del matrimonio, que tendrá por fin principal la protección jurídica de parejas hetero y homosexuales en asuntos patrimoniales.
A mi juicio debemos apuntar al objetivo principal que tiene el proyecto de ley y es el reconocimiento legal, una especie de reivindicación de las minorías sexuales, algo absolutamente necesario en un país como el nuestro, al cual los organismos internacionales acusan de violar en forma sistemática los derechos de las minorías sexuales y étnicas.
En cuanto al revestimiento que se le entrega, supuestamente el tener por fin tener un estatuto diferenciado del matrimonio, para el caso de las parejas heterosexuales es absolutamente inoficioso por cuanto ya existe un régimen general que es el matrimonio en sus distintas formas, sociedad conyugal, participación en los gananciales y separación de bienes, agregar un nuevo estatuto “light” a éste vínculo (unión de personas) es absolutamente innecesario, ya que si las personas no desean casarse ¿por qué deberían suscribir el AVC?.
Es por eso que creo que aquí es necesario apuntar al motor de la causa en este caso, los derechos de las minorías sexuales, no es necesario engañarnos todos sabemos que ese es el principio y fin del proyecto de ley.
En cuanto a esto último ¿por qué plantear derechamente el matrimonio entre personas del mismo sexo?, y dejar de distorsionar la discusión en intentar aprobar derechos “por los costados”, o expresado de otra forma ¿por qué entregarle derechos de menor calidad a personas que pagan los mismos impuestos que todos los chilenos? ¿No sería acaso el mejor regalo bicentenario que podríamos hacernos? lograr grados sucesivos de igualdad entre los chilenos, e intentar reflejar el espíritu que impulsó nuestra independencia.
Sólo quiero hacer una reflexión muy breve sobre este asunto, y es que me parecen muy mal estos acuerdos, arreglines, que son siempre vistos como truchos, oscuros y chantas frente a la opinión pública, pareciera que Carolina Tohá no aprendió nada del arreglín que hicieron para imponer a Eduardo Frei como candidato de la Concertación.
Es absolutamente necesario que existan puntos de quiebre entre las nuevas generaciones de la concertación y las antiguas, porque de no ser así, la apariencia frente a la opinión pública es que los históricos le están prestando ropa a los nuevos en forma permanete y que aquí no hay cambio alguno.
Ahora, para qué?, se preguntarán ustedes, básicamente para diferenciarse de los antiguos, diferenciarse principalmente de las prácticas, como por ejemplo enviar cartas alusivas a campañas políticas personales con cargo al parlamento, o facturas falsas, o evitar sanciones de la ley del tránsito por medio de los pitutos políticos, o hacer todas las cosas que hace Guido Girardi. A mi juicio tiene que ver con arrinconar las posturas más oscuras de la concertación, intentar eliminar prácticas que producen daño a la coalición, principalmente por renovar, y por eso es que políticamente es muy malo salir en la foto con Girardi.
La Concertación podrá estar mal, pero ésta no luchó contra la dictadura para caer en la monarquía.
Hay que tratarla con cuidado. Ella es la condensación de luchas históricas del pueblo chileno. Luchas por la emancipación, por la libertad, por la democracia, por la equidad. Contra el clasismo, la soberbia, la altanería.
Si la Concertación se olvida de todo aquello y se transforma en una casta cerrada sobre la cual sólo tienen derecho a opinar los que detentan ciertos apellidos o ciertos cargos, o los que se someten a ciertos códigos no escritos de negación y ocultamiento, se estará negando a sí misma y no tiene más destino que la muerte.