El AVC, acuerdo de vida en común, es un documento que plantearon dos senadores de la alianza por Chile, y que señala que deben regularse las relaciones de aquellas personas que conviven y que no han suscrito matrimonio, este AVC, se plantea para parejas heterosexuales y homosexuales.
El debate sobre esta cuestión ha dividido manifiestamente a la derecha, por una parte una derecha que hace un esfuerzo por que se discutan estos temas, y por otra, una derecha que es claramente retrógrada, la misma que se oponía a resolver problemas sociales tan evidentes como el divorcio.
A mi juicio aquí hay que distinguir el AVC para personas heterosexuales y el de personas homosexuales.
El primero, considero que no representa una urgencia, puesto que impone un estatuto de convivencia para parejas heterosexuales, que al igual que el matrimonio requiere una manifestación de voluntad bilateral para perfeccionarlo, acá la pregunta que debemos hacernos es ¿por qué si no desean suscribir matrimonio, porqué deberían suscribir un AVC?.
Sería como un matrimonio de segunda clase, que al igual que el matrimonio, requiere de un compromiso que es más “jurídico”, que aparentemente es el que no desean suscribir las personas.
Entonces, como señala el diputado Kast, tendríamos tres estatutos para la familia, uno, el de el matrimonio, otro para las parejas que suscribieron el AVC, y un tercero para aquellas parejas que conviven y que no han suscrito el AVC, volveríamos al punto de partida, porque continuaríamos con el problema de las parejas que conviven y no regularizan su situación.
Por lo tanto, creo que la solución sería flexibilizar las normas relativas al divorcio, mal que mal, la naturaleza del matrimonio es la unión y esta como tal se desnaturalizó hace tiempo.
La segunda cuestión acá es el AVC entre parejas del mismo sexo.
Claramente es el asunto de fondo que plantean los senadores Chadwick y Allamand, aquí creo que si es necesario un AVC, hay muchas cuestiones, entre ellas las patrimoniales (AFP, salud, herencia y otras), que requieren de una regulación jurídica para la personas del mismo sexo, es como plantea Allamand, “una realidad insoslayable”, no podemos hacer como la avestruz que para intentar protegerse del peligro, pone su cabeza debajo del suelo, pero deja todo su cuerpo expuesto, en este cuestión sencillamente no podemos hacernos los tontos, es una realidad que necesita ser regulada.
Aquí lamentablemente, Kast falta a la verdad, señalando de que este AVC es innecesario, ya que estas cosas pueden resolverse actualmente por medio de las normas del código civil y supletoriamente por otras, pero eso no es cierto, no se puede resolver el problema de las AFP, cargas y menos el de sucesión (herencia), a través de la legislación vigente, es por eso que es tan necesario un AVC para personas homosexuales.
Aquí lo que colisiona son dos formas distintas de ver el mundo, una intenta tapar el sol con un dedo, el conservadurismo a ultranza, y otra, que simplemente busca dar solución a los problemas de los ciudadanos, una incipiente derecha progresista.